Un Ingeniero cubano en Alemania.
Un Ingeniero cubano en Alemania.

Por Yirelys
Oliet Rodíguez Moreno nació en La Habana en el 1971, un ingeniero cubano que tras ser el mejor graduado en la carrera de Ingeniería Mecánica siguiendo los sueños de su país de un futuro de hombres de ciencias, decide entre ceros y unos, adornar los cálculos matemáticos, la física y la química con cuentos y relatos escritos por él. Nos cuenta que alguna vez un buen hombre los calificó de demasiados tiernos y que a día de hoy, está completamente seguro que lo eran, que les faltaban agresividad y malicia como le dijo aquel escritor, aunque nos confiesa que eran una »mierda». Ahora lo sabe.
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De lo místico a la realidad
Diversificación de Opciones
Sin perder tiempo, Oliet se embarca en una búsqueda global: se inscribe en programas para inmigrantes en Canadá, participa en el sorteo de visas de EE. UU., intenta con universidades en España y hasta contacta a una organización en Australia que buscaba recolectores de naranjas. Sin embargo, todas sus iniciativas son ignoradas.
Un Destino Revelado

Un destino revelado
A punto de desistir, una cartomántica le asegura que su futuro está en Europa, y él, por supuesto, le cree.
Un Nuevo Comienzo
Poco después, trabajando como responsable técnico en una firma de alquiler de autos, conoce a una mujer alemana que, en menos de seis meses, se convierte en su esposa y lo lleva consigo a Alemania.
Éxito y Superación
Su adaptación es exitosa: en tres meses, ya trabaja como ingeniero. Realiza cursos de idiomas y de softwares de diseño mecánico, además de una maestría en Cálculo de Fluidos por Computadora durante su tiempo libre. Esto le abre las puertas para trabajar en el centro de desarrollo técnico de Mercedes Benz.
Un Nuevo Talento

Fanático del Béisbol
En esa época, Oliet, siendo fanático del béisbol y del equipo Industriales de La Habana, pero siendo un jugador mediocre en Cuba, se une a un club que participaba en la Verbands liga alemana, una liga regional de tercera categoría con muchos americanos residentes en el país. Para su sorpresa, resulta ser un buen jugador.
Realidad o Suerte. Un ingeniero cubano en Alemania.
Entonces ocurre algo extraño, una sincronicidad tal vez, pues sin aplicar para un puesto de trabajo fue contactado por una empresa alemana con oficinas en México que buscaba a un ingeniero de experiencia que hablase español y alemán, entonces le pagaron el pasaje y todos los gastos de dos semanas en Puebla, para al final de la estancia, tras hacerle una propuesta imposible de rechazar, hico las maletas y se va a México para trabajar en la planta de autos VW. No tenía dudas de que el destino juntaba las cartas para reservarle una sorpresa y estaba ansioso por descubrirla.
Una historia erótica más allá de Fata Morgana.

Ciudad de México
Fueron tiempos felices, no solo por la bonanza económica, sino por el hecho de reencontrarse, tras 14 años, con una cultura muy similar a la suya, incluso llegó a pensar en quedarse en México, pero tras recibir una amenaza de un Cartel de Narcos, decide regresar a Alemania.
Una de tantas.
En una de las tantas despedidas con sus colegas mexicanos, se encontró en un antro. Bebía sin límites y entre chistes y buena música pasó el tiempo hasta que a las 3 de la madrugada la vió bailar. Nos confiesa que, o estaba demasiado intoxicado o ella era distinta, que algo había en sus ojos, demasiado grandes y expresivos, parecía que le interrogaban. Cuando terminó su baile la invitó a un trago, ella le saludó como si le conociera de toda la vida, más bien ella hacía las preguntas y él respondía lo mejor que le permitía su lengua enredada.

Bebida, chistes y buena música.
»Me llamó por mi nombre, aunque yo pude habérselo dicho antes, e insistió más de una vez en que yo estaba perdido, que debía ser fiel a mí mismo y seguir mis instintos»
Lo que sucedió después como sexo, fue algo distinto, más sensorial, libre, como si el cuerpo no tuviese fronteras y más de cinco sentidos. Despertó al mediodía con el sonido de un petardo mexicano, de los que siempre confundía con tiros de pistolas. Estaba solo, en las sábanas apenas habían rastros de otra persona.
Lo místico.
»Al salir a la calle me alegré de estar en Cholula, a tres cuadras de la famosa Pirámide coronada por una iglesia y apenas a unos pocos kilómetros de mi casa. En la acera me encontré a una anciana sentada junto a la puerta, le pregunté si había visto a una joven salir. Me respondió con frases que creí dichas en Nahuatl, el idioma de los aztecas, no la entendí, pero la anciana fijó sus ojos en los míos, tomó mis manos entre las suyas y sentí algo parecido a una paz interior»
Luego de ese místico encuentro regresa a casa caminando. Ese mismo día y de una tacada escribe el primer capítulo de su primera Novela.
Antes de irse de México y más de una vez busca a la muchacha en el antro y en el barrio de Cholula. Nadie supo nunca de ella y en la casa donde había visto a la anciana vivía un matrimonio con 3 hijos. A los tres meses regresa a Alemania, ya había terminado entonces la novela que luego se convirtió en “Fata Morgana”, publicada por Ilíada Ediciones en el 2022.

Sentí algo parecido a una paz interior.
Booktrailer de Fata Morgana
https://www.youtube.com/watch?v=xswXeSOv7Hc
Sueño cumplido
Entonces se fue a vivir a un pueblo de la selva negra y aún sigue escribiendo, tiene decenas de ideas nuevas, suficientes para no parar nunca. Su última novela, “Échale Salsita”, recién publicada por la editorial el ateje de Miami, está disponible en Amazon, trabaja en su próxima novela y en varios poemarios. Oliet es otro entre tantos cubanos que deja su tierra en busca de un sueño y lo cumple. Decididamente donde hay sangre latina y muchas ganas, la cubanía se desborda en talento y valentía en un ingeniero cubano en Alemania.

Encuentra tus sueños
Colaboraciones:
https://www.amazon.es/Cuentan-que-perro-cuentan-gato/dp/B096TJDC6R
Un ingeniero cubano en Alemania.
















