El surf en la costa de Teno: técnica y defensa de la bahía
José frente a las olas de la bahía

A José, sus perros lo esperan en la orilla del arrecife. Mientras tanto, la bahía forma tres olas.
La K16 es una de las olas más fuertes de las islas. Para surfearla, hay que bajar desde el labio y entubar en olas rápidas y verticales. Toda la energía del mar se maneja mediante la presión de los pies —punta y talón— sobre la tabla, además de la posición del torso y los antebrazos.
Leer el mar antes de actuar
Lees el mar hasta que se abre una ventana en la que puedes predecir la maniobra desde el pico. Entonces, la ola deja de ser solamente una masa de agua.
Un grupo de tres aborígenes rema desde el atolón de Punta Blanca. Salen en tablas de pino hacia los navíos normandos. Intercambian agua, sangre de drago y carne de cabra por espejos, cuchillos y cubos metálicos.
Sin embargo, José sabe que surfear no consiste simplemente en entrar al agua y dejarse llevar. La K16 no llega pura desde el noroeste. Además, los fondos blancos y arrasados han modificado las corrientes.
Una costa salvada del turismo de masas
Han conseguido salvar el único tramo de costa virgen de una isla depredada por el turismo de masas.

El macroproyecto turístico belga contemplaba un parque acuático submarino que ocuparía toda la costa. Era uno de esos negocios surgidos durante la pandemia. No obstante, el colectivo consiguió tumbarlo y el espacio fue declarado zona marina protegida.
Durante el invierno, las garzas anidan aquí. Asimismo, la cala guarda un navío hundido. Las embarcaciones pasaban junto a la pequeña isla del faro para alcanzar el norte y evitar la Traviesa, una corriente que podía arrastrarlas mar adentro mediante un peligroso cruce de direcciones. Sin embargo, navegar tan cerca de la costa también exponía los barcos a los arrecifes volcánicos.
El atardecer sobre las tres olas

El sol se hunde en el mar y nosotros todavía permanecemos en el agua. Las tres olas de la bahía son surfeadas en un espectáculo donde se unen la primera estrella, los acantilados, las aves que regresan a sus nidos, los barcos de pesca y el colectivo de surf que, de momento, nos ha protegido a todos en la bahía.
Mucho más que un deporte
El surf es más que un deporte. Es meditación, disciplina, capacidad para dejar fluir, un 95 % de técnica y también creación.

La postura de deslizamiento exige mantener los hombros alineados y realizar una transición fluida del peso, desplazándolo hacia delante y hacia la punta de los pies.
Sin embargo, dentro del agua no puedes pensar constantemente dónde debes colocar las caderas, el torso, los brazos o la mirada. Lo único que conecta directamente tu cuerpo con el mar son los pies.
Por eso, no puedes sentirte incómodo con la inclinación hacia delante. Debes aguantar la postura hasta llegar arriba y evitar comenzar la rotación hacia el lado contrario antes de tiempo.
Generar velocidad sin clavar el canto
Generar velocidad, no clavar el canto.
Si acercas demasiado el pecho a la rodilla adelantada, cuando quieras girar hacia la espuma tendrás el cuerpo bloqueado.

Por ese motivo, todos los movimientos se practican primero fuera del agua, hasta interiorizarlos. Después, el rail de la tabla debe permanecer conectado a la ola durante toda la bajada.
Entonces cambias el 80 % del peso hacia los talones. Llega el labio de la ola y aparece la técnica del tubo: la maniobra mítica, la crema. Hay que ir «con todo».
Van con una tabla 7’2”, aunque la ola puede pedir todavía más tabla. Con una 6’6”, si aparece más mar del esperado, puedes quedarte completamente vendido.
El surf como estilo de vida
Es un estilo de vida: meditación, entrenamiento funcional y alimentación.
También hay que estudiar la frecuencia de las series. El torso se inclina hacia delante, mientras el antebrazo permanece paralelo al agua, casi intentando tocarla.

Al mismo tiempo, se libra una batalla mental contra el miedo. La Peña es la fuerza.
El viento puede llegar en contra, desde la derecha o desde la izquierda. Entras en línea recta hacia el pico. Después aparecen el aéreo y el reverse.
Un mar que está cambiando

Durante el verano, esta zona conecta con las fuerzas del sur. En invierno, en cambio, recibe la fuerza del oeste y del noroeste.
Sin embargo, esas fuerzas han ido cambiando. El musgo marrón ha desaparecido y se han transformado los fondos, la fauna y la flora. Como consecuencia, entran menos olas y llegan con menos energía.
Los guardianes de la bahía
La alpispa, las garzas, los pescadores y, enfrente, las islas de La Gomera y La Palma.

Esta noche, el sol entra en el mar mientras la Peña del surf permanece en el agua. Ellos han contribuido a salvar la bahía, Teno y la agricultura de la zona.
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